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lunes, 31 de octubre de 2016

Primera formación de un boj

Como siempre (y este caso no iba a ser menos), al iniciar la formación de un proyecto de bonsái es muy difícil, por no decir imposible, el hecho de afinar o ajustar el diseño deseado por el mero hecho de que nos encontraremos con ramas demasiado largas (esto tiene fácil solución pues podemos proceder a su recorte) y, por la contra, con otras demasiado cortas como para ajustarse al perfil deseado.




Y es en este caso, tras dar por finalizada la primera formación de este boj que podréis observar claramente estos aspectos que os comento. A simple vista podréis observar ramas demasiado cortas así como también otras demasiado largas. Por ejemplo: las dos ramas inferiores de la derecha son a todas luces demasiado largas. Entonces, ¿por qué no las recorto?.
Pues porque si tenemos en cuenta que el grosor del ramaje a de ir de más a menos a medida que asciende hacia el ápice, es bastante habitual que en una primera formación esto no sea así.
Al dejarlas largas me aseguro que estas engordarán en un período de tiempo más corto y luego ya, cuando alcancen el grosor deseado proceder entonces si, a su recorte.

Por otro lado, queda también pendiente para épocas más propicias el trabajo de madera muerta sobre la madera viva de los tocones resultantes de una primera poda fuerte. De hecho hasta he dejado las bases de muchas ramitas con algo de ojas con el objeto de no provocar una retirada indeseada de savia. Cuando le llegue el momento propicio, pues ya.

Pero eso amigos, será en otra ocasión.

Ya sabéis, en esto del bonsái, todo se cocina a fuego lento.





SALUDOS




                              PAZ

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